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La mochila

Irán. Capítulo 7

Está claro que este punto es muy personal. Te puedes llevar un armario de ropa al completo además del último gadget tecnológico o de supervivencia que tengas visto por internet. No hay un máximo o un mínimo; todo depende del peso que quieras acarrear y de cómo quieras viajar.

Con algunos cambios de normativas en vuelos, las nuevas restricciones del equipaje de cabina y que volamos en una línea de las mal llamadas bajo coste decidimos volar con una mochila de 40/50 litros de capacidad. Son las que hemos visto que no deberían darnos problemas con las dimensiones y peso. No hay viaje que no tenga sus gastos imprevistos, este era el de la mochila. No tengo una mochila de cincuenta litros. La que suelo usar es bastante más grande y aunque la he metido en cabina en varios vuelos del mismo tipo, incluso en el de Turquía siendo con la misma compañía, esta vez no me quiero arriesgar a tener que pagar un recargo por pasarme con las dimensiones o peso del equipaje. Además este viaje ha de ser diferente.

En un día rutinario que no recuerdo con exactitud, mientras tomaba café con Ana, una compañera de trabajo; hablábamos de su viaje a la India y del mío a Irán. Le comenté que tenía que comprar una mochila, enumerándole los motivos que ya has leído unas líneas atrás. Por algún motivo, en estas semanas el Karma me sonríe en todo lo referente al viaje. Ana me ofrece su mochila ya que mi vuelta de viaje es el día veinticinco y ella se marcha cuatro días después. Digo yo que en esos cuatro días me dará tiempo a limpiarla y devolvérsela. No me termino de creer que todo me vaya sobre ruedas; hay otras cosas en las que el recurrente Karma no me hace ni una leve sonrisa a pesar de que casi ha pasado un año. Siempre está en mente. Pero bueno, esto va del viaje a Irán, así que ¡A tope con Irán!.

Esta va a ser una de las frases favoritas en las próximas semanas. Cada vez que el viaje es tema de conversación me pongo eufórico. Tengo las expectativas muy altas. Me dicen que las debería bajar, pero no puedo. No sé por qué pero tengo la sensación de que este va a ser el viaje. ¡A tope con el viaje!

He tenido la mochila de Ana varias semanas guardada en un armario, ya sólo me quedan doce horas para dirigirme al aeropuerto de Madrid – Barajas, desde la muerte del primer presidente de la tan nombrada en las últimas semanas “transición”, el llamado Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid – Barajas. No mola tanto como llamarlo JFK pero bueno, aquí somos así. Copiamos pero no queda ni mucho menos igual.

Ahora la mochila está completamente destripada sobre el sofá de mi salón. He ido sacando las cosas más o menos necesarias y que hemos acordado llevar cada uno en su mochila. Está el salón que parece un campo de batalla, eso sí, ordenado.

En la mochila, además del MacBook que me compré para escribir esta letras y que espero que me acompañe durante la redacción de mucho más viajes he metido:

  • 2 camisetas de calle (además de la que llevaré puesta).
  • 1 camiseta para dormir.
  • 1 bañador, para su uso habitual y para descansar.
  • 1 pantalón largo (además del que llevaré puesto).
  • 1 cinturón de repuesto (llevaré uno especial, son doble fondo en el pantalón que lleve puesto).
  • Unas chanclas de travesía, también servirán para la ducha.
  • 3 pares de calzoncillos (además de los que llevaré puestos).
  • 3 pares de calcetines (además de los que llevaré puestos).
  • Sombrero (llevaré atado a la mochila para no doblarlo).
  • Gafas de sol.
  • Polar (una manga larga).
  • Cortavientos (la otra manga larga).
  • Saco-sábana (no un saco de dormir).
  • Almohada hinchable para alguna cabezadita.
  • Toalla.
  • Neceser.
  • Gel.
  • Desodorante.
  • Peine.
  • Cepillo de dientes.
  • Pasta de dientes.
  • Crema solar.
  • Repelente de mosquitos.
  • Mini trípode para el teléfono.
  • Pañuelos de papel.
  • El siempre imprescindible rollo de papel higiénico.

Las zapatillas de travesía las llevaré puestas, así que hay que añadirlo en la lista, pero no dentro de la mochila salvo que quieras ir descalzo. Queda sobreentendido que por el contenido de la mochila y la duración del viaje tendremos que lavar nuestra ropa y mudas varias veces. Teniendo en cuenta que andaremos cargado con la mochila cuanto menos peso llevemos mucho mejor.

Mi mochila con el MacBook incluido, pesa 8,3 Kg. Si tengo algún problema con la gente de Pegasus por los 300 gr. de más que llevo sacaré la maleta del ordenador y lo llevaré colgado. De ese modo perderé 1 Kg. de peso y todos contentos.

También llevo una disimulada riñonera que va camuflada entre el pantalón y la camiseta. Esto junto con el cinturón de doble fondo es todas mis medidas de precaución con el dinero. Es el problema de que en Irán no esté permitido el uso de tarjetas de crédito/débito extranjeras y que debamos llevar todo el dinero en metálico.

En cuanto al dinero; acordamos llevar 600 € cada uno. En un principio hablamos de 500 €. Este viaje es distinto, nada que ver con los miles de euros que te puedes gastar viajando de otro modo. Queremos hacer nuestro primer viaje 100% bajo coste. Aunque nosotros no solemos derrochar el dinero y viajamos gastando lo mínimo esta vez lo queremos llevar al extremo. Deberíamos gastarnos mucho menos de lo que llevamos, pero no sabemos si podremos cumplir con nuestro propósito.

Yo, además del dinero acordado llevo algo más por si hay una emergencia. 200 € de más que no quiero ni tocar. Pero claro, con esto de estar amueblando la casa igual veo alguna alfombra persa que me enamora.

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