Motos

El ostracismo

Después de lo sucedido vinieron años sin subirme a una moto. ¿Miedo? No lo sé. No he tenido miedo como tal después del accidente pero según iban pasando los meses y los años sentía que yo mismo quisiera tener miedo para así no tener que volver a pensar en comprar mi moto.

Desde 2007 ando paseando de un modo más o menos normal por el mundo. Amigos me dicen que mis viajes son peligrosos o que ellos no lo harían del mismo modo. Bueno, eso son gustos, a mí no me parecen nada fuera de lo normal y sin embargo sí que conozco gente que hace auténticas proezas con sus viajes y sus vidas. Algunos de ellos nómadas con todo el sentido de la palabra. Viajar con una mochila, sin demasiada organización, en bici, coche, o autostop son cosas que puede hacer cualquiera sin tener que ser eso una aventura de película de ciencia ficción. Con todo esto que se empezó a mover a mis 24 años conocí nuevos modos de viaje. Entre ellos la motocicleta.

¿Por qué entonces no me compré una moto?

En la vida vamos pasando etapas y en aquellos años pensé que lo que hacía me llenaba. Y así fue. No necesitaba nada más. Iba conociendo a gente que viajaba de un modo u otro y me podría llamar la atención más o menos, pero el mío me valía. Mi situación personal y familiar no sufría ningún altibajo y todo iba sobre ruedas tal y como marchaba.

Pasan los años, crecemos y aprendemos. Si no lo haces date por jodido (es un punto de vista muy personal). Sufrimos un revés personal, luego otro, más tarde uno más fuerte que el anterior, otro que te rompe el corazón y finalmente uno que es el más duro de mi vida. Perdí a mi padre en febrero de 2019. Quedaban muchas cosas por hacer cada uno por su cuenta y también juntos. Pretendía volver a practicar con él con una moto, que se riera de mí junto con mi hermano con el hecho de que se me calara la moto en una bajada, por ejemplo. Entonces me di cuenta que de verdad quería mi moto. No la necesito para mi día a día, pero sí la necesito para viajar, para hacer lo que más me gusta que es conocer gente de un lugar y de otro. Viajar de otro modo.

De repente el no miedo que tenía desapareció y comencé a realizar tareas que poco a poco me acercaran a mi propósito. Mi moto. Esa moto que ahora tanto deseo para así comenzar a tener nuevas sensaciones en mi vida. Un año y medio antes del gran varapalo de mi vida ya iba notando algo. Sin tener claro que me quería comprar la moto yo mismo decidí sacarme el A2. No tenía moto ni tenía pensamiento de comprarla en ese momento, pero quería tenerlo para que cuando fuera el momento estuviera preparado. Que el no tener un carnet no fuera mi excusa para posponerlo para otro día y luego a otro y más tarde olvidarlo. Llegó el verano de 2017 y me saqué el A2. Lo hice en verano ya que es cuando más tiempo libre suelo tener y sobre todo para librarme de climatología adversa. El día de mi examen, en julio, llovía en Madrid.

Te has sacado el carnet, te gustan las motos, ¿por qué no te compras una moto si la quieres y puedes?

Esa pregunta de mi pareja la contesté rápidamente con un – no. Estaba en una etapa de mi vida en la que me llenaba lo que estaba viviendo en ese momento. Hasta el día de hoy es la etapa de mi vida en la que más he aprendido. Ella lo sabe y siempre le he dado las gracias por ello. Pero en ese momento quería el modo de vida que estaba viviendo.

Terminó. Murió mi padre. Entré en la etapa más oscura de mis primeros 35 años de existencia. Lo pasé mal. Todo vino muy seguido. Podría esperar lo primero, superarlo como se superan esas cosas, pero no lo segundo y de ese modo tan cruel.

Me costó unos meses levantar cabeza. Me costaba mucho seguir con mi día a día. ¿qué hice? Me volví a refugiar en lo que más me gusta. Los viajes. Ahora quizá me apetece viajar de otro modo, sólo. Viajando sólo es cuando más acompañado se está. Contigo mismo, con quien compartes el modo de solucionar situaciones que viajando acompañado puede que delegues en quien pienses que tiene más experiencia. Viajar en solitario es el modo de estar en contacto con la gente del lugar, como más aprendes. Joder, ahora es cuando deseo tener la moto, mi moto.

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